SUPERMAN

DIRECCIÓN: Richard Donner
TÍTULO ORIGINAL: Superman (1978)
PAÍS: Reino Unido, Estados Unidos
GUION: Mario Puzo, Robert Benton, David Newman, Leslie Newman
MÚSICA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Geoffrey Unsworth
DURACIÓN: 143 minutos

       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Hace 35 años Roger Ebert describía Superman como una combinación maravillosa de elementos que parecen pasados de moda, pero de los cuales es imposible cansarse como aventura y romance, héroes y villanos, efectos especiales estremecedores (para su época) e ingenio.

La historia no era más compleja que las que aparecían en las historietas de aquellos años; aventuras fantásticas de un solo episodio, con una continuidad poco estricta y cambios caprichosos en los personajes. Sin embargo, la cinta de Richard Donner de 1978 tuvo la cualidad de materializar lugares, personajes y situaciones que antes no pasaban de ser descripciones imaginativas en los libros de cómics y los seriales de radio, o puestas en escena televisivas sumamente limitadas por la insuficiencia de recursos.

Director y guionistas asumieron la tarea de contar desde cero la historia del héroe a través de un prólogo de cerca de 50 minutos sobre su origen, con Marlon Brando y Glenn Ford en el papel de padres y grandes formadores. La cinta se convirtió en un referente de la mitología de Superman porque aun cuando se tornaba solemne y lenta por momentos, introducía una misión-destino del personaje, diálogos con un mensaje religioso espiritual que a la larga ayudaron a redefinir al personaje del Hombre de Acero en las páginas de los cómics, con historias que hablaban de su papel en entornos más reales y cotidianos.

En la segunda mitad del filme, el reparto cambia, igual que el tono de la historia. La aventura comienza, el despliegue visual da inicio en lo alto de un rascacielos y las debilidades del filme empiezan también a hacerse más notables. Superman se permite momentos de humor sutil mediante algunos guiños a rasgos propios de otra época del personaje (como el fallido cambio de ropa en una cabina telefónica), sin embargo, de manera repentina los detalles ingeniosos pasan a ser una comedia de patiño elemental, demasiado ingenua.

Ahí se inserta el villano de la historia, Lex Luthor (Gene Hackman), un amoral genio criminal, pero con ambiciones caricaturescas, cómplices bobos y un plan cuyo diseño y ejecución dejan ver las costuras de un guion torpe, lleno de incoherencias, sobre todo en el tercer tercio donde de nuevo la cinta tiene tintes de drama. Ese cambio continuo y radical de tono parte la película en tres.

En medio de todo eso, aparece de pronto un actor casi desconocido, disfrazado como un reportero novato, torpe y tímido, pero capaz de transformarse en otro y de llevar el peso de la película.

A diferencia de George Reeves quien sufría cada vez que se ponía el traje azul para grabar Las aventuras de Superman en los años cincuenta, queda claro desde el primer momento que Christopher Reeve nació para ser Superman. Modesto, afable, con apostura y tomándose siempre en serio su papel, el actor es lo mejor que podría haberle pasado a la cinta de Richard Donner. Nadie merece más que él esa frase que la industria le dedicó tras su fallecimiento en 2004: "Nos hizo creer que un hombre podía volar". Ninguno otro ha podido aspirar a tanto después de él.

 
 
 
 
       

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