REGRESIONES

DIRECCIÓN: John Maybury
TÍTULO ORIGINAL: The Jacket (2005)
PAÍS: Estados Unidos, Alemania
GUION: Massy Tadjedin, basado en un argumento de Tom Bleecker y Marc Rocco
FOTOGRAFIA: Peter Deming
MÚSICA: Brian Eno
DURACIÓN: 103 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Hay por lo menos una gran imprecisión en el título en español de la más reciente cinta de John Maybury, Regresiones, pero para entender esto, primero hay que entrar al planteamiento.

Todo inicia cuando Jack Starks (Adrien Brody) recibe una bala en la cabeza durante la Guerra del Golfo que parece haberlo matado, pero que milagrosamente sólo le ocasiona un daño que lo deja prácticamente amnésico. Vivo, pero desorientado, Starks regresa a Vermont, donde víctima de su condición se ve involucrado en el asesinato de un policía y es enviado a un hospital psiquiátrico.

El lugar no es mejor que la cárcel, ya que el director trabaja ilegalmente con drogas experimentales que usa para “reprogramar” a los internos delincuentes. Así, el protagonista se convierte en uno de los tantos conejillos de indias que cada noche son asaltados en su celda, inyectados y luego introducidos con una camisa de fuerza en una gaveta de la morgue como parte de la prueba.

Interesante, aunque muy confuso, el personaje comienza a ver su propia vida, pero desde otra perspectiva; no se trata de flash backs, sino de flash forwards. Dicho de otro modo, el hombre ve el futuro. El trabajo es muy atractivo, sin duda, pero con todo, no logra justificar ni salvar del todo las inconsistencias y licencias que se toma el relato al saltar constantemente de tiempo en tiempo.

Sin embargo, algo hay que aplaudir de la narrativa de estos filmes por más defectuosos que uno los encuentre, y es que durante la hora y cuarenta minutos que uno está en la sala, el trabajo como espectador va más allá de asumir un rol pasivo, pues al menos exige involucrarse en la búsqueda de un hilo conductor. Si al final el resultado es el mejor o no, eso es algo que se juzga aparte.

Ahora bien, no se trata de ser complaciente. Si Regresiones no termina de amarrar se debe precisamente a que el guion es pretendidamente complejo; es decir, la historia no fluye ni se explica por sí sola. Antes bien, se convierte en una suerte de capricho del guionista.

No estamos ni ante un filme de ciencia ficción ni ante un thriller psicológico. En ese sentido, en todo momento queda claro que se trata de un viaje onírico facilitado por las drogas en el que se puede modificar el presente (lo cual se acerca en mucho al planteamiento de El efecto mariposa, de Eric Bress y J. Mackye Gruber).

El peso recae casi en su totalidad en el trabajo de Adrien Brody, quien hasta casi pasados los treinta minutos actúa prácticamente en solitario —lo que además genera cierto desánimo en el espectador, pues la historia no despunta—. Pero el filme crece, y lo hace gracias al trabajo de dos mujeres: la sorprendente Keira Knightley (apenas 20 años de edad) y Jennifer Jason Leigh, ambas con una historia para contar al margen del relato principal.

En el caso de esta cinta, al final falta un último giro que coloque todo en su sitio; las extrañas “regresiones” del protagonista no logran una transformación significativa del mundo en que vive, ni siquiera le dicen más de sí mismo, pero con todo y sus rarezas vale la pena.. Eso sí, tratar de verla desde una lógica totalmente racional es una tarea inútil.

 
 
 
 
       

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