HELLBOY II: EL EJÉRCITO DORADO

DIRECCIÓN: Guillermo del Toro
TÍTULO ORIGINAL: Hellboy II: The Golden Army (2008)
PAÍS: Estados Unidos, Alemania
GUION: Guillermo del Toro; basado en el cómic de Mike Mignola
FOTOGRAFÍA: Guillermo Navarro
MÚSICA: Danny Elfman
DURACIÓN: 120 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

La falta de familiaridad con el trabajo del dibujante estadounidense Mike Mignola llevó a muchos, hace cuatro años, a pasar por alto el estreno de Hellboy. La primera adaptación del personaje para la pantalla grande recaudó poco menos de 60 millones de dólares (una suma bastante discreta, en realidad), pero cosechó muchas buenas críticas.

Su secuela, Hellboy II: El ejército dorado, es una pieza que se destaca por un guion algo flojo en cuanto a sus premisas, pero estupendamente ejecutado por el mexicano Guillermo del Toro, quien ha encontrado la manera de respetar la esencia del cómic sin renunciar a aportar elementos y seres de su propio imaginario.

Luego de plantear el rumbo de su historia mediante una sencilla pero vistosa secuencia animada, Del Toro presenta al demonio rojo, quien trabaja para la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal mientras vive una imperfecta vida de pareja con la piroquinética Liz Sherman (Selma Blair).

Guardianes del frágil equilibrio existente entre el mundo de lo fantástico y el real, Hellboy, Liz y su refinado amigo Abe Sapien (Doug Jones), descubren que los elfos han decidido poner fin a una vieja tregua firmada con los humanos. Nuada (Luke Goss), hijo del rey Balor se ha cansado de vivir en las sombras, por lo que ha decidido hacerse del control del poderoso ejército dorado, que le permitirá a su pueblo hacerse señor y dueño de toda la tierra habitada.

Del Toro hace uso de sus mejores recursos y abre la caja de las bestias y los seres imaginarios, no para construir una guerra ruidosa y confusa entre ellos, sino para darle un rol determinado y pensado a cada uno.

Un poco inusual para una cinta del género, no pocos diálogos y escenas destacan por ocurrentes y faltos de tacto. Nada retrata mejor la natural tosquedad del personaje como la maravillosa escena en que "Rojo" y Abe cantan "Can't smile without you", de Barry Manilow, mientras se beben un six de Tecates.

Pero si algo hay que reconocer por sobre todas las cosas en el trabajo del director mexicano, es su habilidad para producir un filme entretenido, que no ocupa largas explicaciones y que funciona incluso entre quienes no conocen al personaje. Pasa simplemente que Del Toro está por encima de esa necesidad —manifiesta en algún otro mexicano— de ser un director premiado. Apuesta por una narrativa ágil y explora sus propias inquietudes artísticas; en El ejército dorado el gusto por su trabajo (y por un trabajo bien hecho, en general) es algo que se ve. Así de simple.

 
 
 
 
  

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