DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS

DIRECCIÓN: Spike Jonze
TÍTULO ORIGINAL: Where the Wild Things Are (2009)
PAÍS: Estados Unidos, Australia, Alemania
GUION: Spike Jonze, Dave Eggers; basado en el libro de Maurice Sendak
FOTOGRAFÍA: Lance Acord
MÚSICA: Karen O., Carter Burwell
DURACIÓN: 101 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Donde viven los monstruos es un breve cuento infantil escrito en 1963 por Maurice Sendak, acerca de un niño que luego de ser enviado a la cama sin cenar, decide huir en un viaje imaginario a una isla habitada por monstruos, quienes lo hacen su rey y le permiten hacer lo que quiere. En manos de Spike Jonze y Dave Eggers, la historia se ha convertido en una sombría fábula moral sobre el fin de la inocencia y el aislamiento como respuesta al dolor y la rabia que para muchos implica el tener que madurar a temprana edad.

Su protagonista, Max (Max Records), es un niño de nueve años, con un padre ausente, que no sólo no ocupa un lugar importante en la vida de su hermana, sino que incluso su madre (Catherine Keener) ha comenzado a hacerlo sentir olvidado, agobiada por las deudas pero al mismo tiempo entusiasmada con un nuevo novio del que él se siente celoso.

Furioso por su poco desarrollada habilidad para lidiar con lo que siente, Max elige refugiarse en un mundo ajeno, poblado por enormes y tristes criaturas que terminan por representarlo de distintas formas. El suyo es un acto de escapismo a un lugar más feliz en el que, sin embargo, sus habitantes acusan el mismo abandono y los mismos deseos de reconocimiento y cariño que él.

Si bien se trata de cine infantil, Donde viven los monstruos no está diseñada para entretener a los niños. La expresividad que los realizadores han conseguido en las enormes y peludas botargas, ha servido a un fin un poco canalla, si es que así puede llamársele: poner en sus ojos tanta soledad que apabulla y que obliga a llorar porque es inevitable verse reflejado en uno de ellos, o en todos ellos.

El relato resulta mucho más crudo de lo que uno podría suponer. Conmueve y angustia, porque enfrenta a los adultos con su niño eternamente asustado, aunque con una enorme diferencia respecto del protagonista de esta historia. A cierta edad, se hace imposible escapar a ningún lado, no quedan reinos ideales en los cuales uno puede hacer sin límites. Peor aún, no hay una mamá que después de uno de nuestros arrebatos y de mandarnos a la cama sin cenar, termine cediendo y nos espere con la cena caliente.

 
 
 
 
       

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