AMOR LETRA POR LETRA

DIRECCIÓN: Luis Eduardo Reyes
TÍTULO ORIGINAL: Amor letra por letra (2008)
PAÍS: México
GUION: Luis Eduardo Reyes
FOTOGRAFIA: Alfredo Kassem
MÚSICA: Rodrigo Baills
DURACIÓN: 100 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

No podría escribir sobre Amor letra por letra sin aludir al texto publicado al respecto por Rafael Aviña en el diario Reforma. Sin ánimo de ofender, es terrible reconocer en su crítica esa escala de tonos que usan los convidados: demasiado amable, casi protectora, casi cómplice.

La película que Rafael refiere no me es familiar salvo en ciertos puntos. En la que tuve oportunidad de ver, Hanna (Silvia Navarro) y Amanda (Shakti Urrutia) acaban de ser despedidas de la empresa en la que trabajan y han decidido, por necesidad, poner el dinero de su liquidación en una sola cuenta bancaria. Por mirar a un tipo que en ese momento pasa por la calle, la primera de ellas comete un error, deja de prestar atención y termina haciendo un depósito de 80 mil pesos en la cuenta de un desconocido aspirante a escritor.

Al darse cuenta del error, Hanna no sólo tiene que pensar en la forma de recuperar el dinero, sino que tiene que hacerse cargo de Gaspar (Octavio Ocaña), a quien Amanda —quien está de viaje— le ha pedido cuidar durante su ausencia.

Mi problema con la cinta de Luis Eduardo Reyes comienza casi desde el inicio, porque aun tratándose de lo que supongo es una comedia de enredos, sus personajes son una caricatura excedida que bordan su historia sobre diálogos y decisiones ridículas. El primer error es hacer del personaje de Gaspar la voz en off que supuestamente nos cuenta la anécdota; está presente todo el tiempo y como el argumento dicta que es un niño con talento para la oratoria, lo tenemos persistentemente a cuadro diciendo tonterías, exhibiendo que mientras se escribía su papel cualquier cosa parecía irle bien.

La cumbre del humor no son sus trabajadísimas "recitaciones", sino las escenas en las que el ingenuo niño —aparentemente de una edad mental de tres años— pregunta a sus mayores el significado de palabras como puta, pendeja o cagada. Ni falta hace que les ponga aquí las "ocurrentes" respuestas o que les diga que luego el chiste se repite con una chica extranjera.

Larga hasta caer en el tedio, cuando la cinta entra en su segunda mitad la anécdota del dinero está agotada. Quizás por ello, su director hace correr paralelamente una fallida ¿reflexión? que no va a ningún lado sobre los treintañeros que se niegan a abandonar el hogar paterno. Su comedia de malentendidos adquiere un tono pastel y busca reinventarse como comedia romántica; personajes entran y salen, desaparecen durante largos segmentos sin que uno los eche en falta, mientras la película se alarga más y más.

Decir que el final de este catálogo de chistes forzados intenta ser un homenaje a El Graduado me parece de una generosidad desusada, cuando uno pensaría que eso de las bodas detenidas de último momento es simplemente uno de los recursos más gastados en el cine y en el melodrama televisivo.

Veo decir al director de Amor letra por letra que su cinta es "una comedia absurda, pero creíble", que la consigna para los actores era no hacer reír ni hacerse "los chistosos", que los personajes están diseñados para vivir con seriedad su tragedia. ¿De qué habla? Fuera de Silvia Navarro, casi nadie parece estarse esforzando; el humor ácido es confundido con la ramplonería; la iluminación es un desastre, hay un abuso notable de los close ups. Perdón, no vi la misma divertida película de la que hablan.

 
 
 
 
       

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